Sin duda uno de los eventos más tristes de envejecer es saber que por ley natural, o exabruptos de salud, la hora final de esos seres esenciales corre de prisa. Nos dejamos llevar por las vorágines privativas mientras ellos se apagan lentamente…pero, pese a la distancia, los seguimos y seguiremos amando eternamente.
Nuestro más sentido pésame a la colega Irma Quiñones por la pérdida de su señora madre. Todos unidos en una oración que la lleve apaciblemente a su nueva morada.
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